El que da, no debe volver a acordarse;
pero el que recibe nunca debe olvidar
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jueves, 31 de mayo de 2018

El almendro

El rincón del optimista
Juan
Hace tan solo unos días me encontré con la imagen que ves arriba, un imponente almendro que nace en el alto de la muralla romana de León, muy cerquita de la Catedral gótica. Fue realmente una sorpresa ver aquel árbol al abrir la ventana de la habitación del hospital de La Regla donde habían ingresado a un familiar. Sorpresa porque no te esperas un árbol de esta envergadura ‘viviendo’ en lo alto de un muro de piedra. Pero ahí estaba, firme, robusto, presidiendo el paseo de ese tramo de muralla que se ha habilitado para pasear, con acceso desde el centro hospitalario.
Bien es cierto que le falta a este estupendo árbol un poco de mantenimiento en lo que a poda se refiere, pero aun así se le ve ya veterano y bastante saludable, a pesar de lo cual sigue produciendo algún que otro fruto que ya se atisba entre las ramas caprichosamente extendidas. Durante prácticamente 24 horas que estuve en aquella habitación, donde la mayoría del tiempo fue de espera, no pude resistir la tentación de fotografiar a nuestro almendro en varias ocasiones. Fue visitado por una hurraca, un mirlo, varios colirrojos (carboneras llamamos en mi pueblo) y algunas docenas de gorriones o pardales. Nuestro almendro tiene una presencia increíble y una atracción especial. Fue una suerte que nos tocara esa habitación porque condicionó nuestra estancia y de paso inspiró este minirelato.
Desde luego que llama la atención el lugar que eligió el fruto para germinar y para crecer, entre piedras, cemento o argamasa, lo cierto es que, casi de forma milagrosa, aquellas raíces fueron buscando los resquicios para crecer, buscando la poca humedad que puede albergar la muralla, con el fin de surtir nutrientes a la planta y de anclarse firme para soportar el peso del tronco y las ramas del árbol que habrá sido azotado por el viento en muchísimas ocasiones.
Sin querer pensé en la importancia que tienen las raíces para las plantas… pero también para las personas, raíces que necesitamos para seguir sujetos a esta vida, por muchas murallas que nos pongan por delante. Así, si no puedes superar la barrera de la muralla, siempre puedes hacer como el almendro, quedarte a vivir en su cima. Y como la Puerta de Alcalá… viendo pasar el tiempo.
Asín sea.
miércoles, 30 de mayo de 2018

Ser

Valentín Turrado
   

Ser, sentir amor,
sin espacio ni tiempo.
Ser, sentir amor,
más allá del deseo.
Ser, sentir amor,
sin tu alma,
sin tu cuerpo.
Ser, sentir amor,
en tus ojos,
sin ser sexo.
Ser, sentir amor,
vacío de nostalgia
de pasión y desaliento.
Ser, sentir amor,
sin palabras,
desnudo de pensamiento.
Ser, sentir amor,
sin abrazos,
sin tus besos.
Ser, sentir amor,
sintiéndolo,
sin dejar de serlo.
En silencio.
Ser.
Sentir.
Amor.
martes, 29 de mayo de 2018

Qué haces con lo que te sucede



En el Teléfono de la Esperanza lo hemos dicho muchas veces: no es lo que sucede, lo que nos alegra o lo que nos hace daño, es cómo interpretamos lo que nos sucede.
Hemos visto personas que ante situaciones semejantes han reaccionado de forma muy distinta.
¿De qué depende?
Depende de ti.
Depende de lo que hagas con lo que sucede.
Por eso, decimos que tu vida depende de ti.
Tu tienes en su mano, la manera de encauzar de tu vida.
Igual que pueden encauzar las emociones, puedes encauzar tu vida entera.
Puedes encontrar mil excusas, muchas de ellas razonables, ¿de qué te sirven?
¿Quieres vivir feliz? Vive feliz.
¿Quieres vivir alegre? Empieza a hacerlo.
Ti vida la diriges tu.
lunes, 28 de mayo de 2018

Simplemente sé




Hoy invitamos a nuestros seguidores a que comenten este pensamiento.
¿Qué os sugiere?
¿Estáis conformes con él?
¿Es cierto que el gato solo es o solo puede ser?
¿Y nosotros?
¿Y nuestra inteligencia?
¿Qué es ser?
domingo, 27 de mayo de 2018

La comprensión

Fernán Makaroff


Antes me ocurrían cosas que no entendía y juzgaba como negativas. Luego me di cuenta de que esas cosas negativas eran las que más me ayudaban a crecer, sanar y fortalecerme, además de que yo mismo las había atraído a mi vida para tal fin.
Esto me permitió hacerme absolutamente responsable por todo lo que me sucedía. Una vez que comprendí esto, deje de llamarlas “malas” y comencé a llamarlas “buenas”. Por consecuencia y a partir de ese glorioso momento, pude ver que solo me sucedían cosas buenas.
Entonces, me liberé del miedo al futuro (ya que nada malo podía ocurrirme) y comencé a vivir en sintonía con el amor consciente. Comencé a vivir con una fe absoluta y ciega en la Existencia. También me di cuenta de que si no existían cosas malas, tampoco podían existir los problemas… Entonces, me liberé de todos mis problemas instantáneamente. Comprendí que solo eran juicios de mi mente. Este conocimiento profundo me permitió, naturalmente y sin esfuerzo alguno, aceptarlo todo.
A partir de ese momento, mi vida se transformó en una constante bendición, simplemente por comprender que todo, absolutamente todo en este Universo, está creado para ayudarme y a mi favor. Comencé entonces a sentir que era terriblemente amado y protegido. Deje de desear, dejé de pedir y de esperar. Solté y me entregue a lo desconocido. Comencé entonces a recibir, mucho más de lo que jamás hubiera imaginado.
Y finalmente, desperté. Pedí perdón por haber sido tan ingrato y no haber visto la magia de la Vida y al mismo tiempo me perdoné a mí mismo por ello. No más problemas, No más quejas. No más sufrimiento. No más deseos. No más resistencia. No más infelicidad.
Solo constante bendición, gratitud sin límites, amor incondicional y una paz que no es de este mundo; una paz del más allá.
Esto sí es vivir. Esto es la Vida.
sábado, 26 de mayo de 2018

Un chute de energía

La Escribana del Reino
M. E. Valbuena

Conozco a gente que, en determinadas circunstancias y en determinados ambientes, necesita chutarse para estar “a tope”. Incluyo en tal denominación –aunque técnicamente no lo sean– beber unas copas, fumarse hierba, meterse un pico o empastillarse.

Para bien o para mal, yo no he necesitado hasta ahora meterme chutes de ningún tipo. A mí el chute me lo da la energía de las personas con las que estoy y salgo. Algunas más, otras menos, pero en general no puedo quejarme.

De vez en cuando aparece por mi vida algún personaje con una energía especial y eso me da fuerza para una buena temporada. Sólo con verlo, hablar y compartir ratos me doy por muy satisfecha. La sinergia que se crea, la fluida comunicación, el crecimiento que emerge… compensan con creces otros ratos grises.

Son personas que desprenden tanto entusiasmo con lo que hacen, que se entregan tanto a lo que se traen entre manos, que disfrutan tanto de la vida que viven que, necesariamente, contagian el virus del entusiasmo.

Y cuando este virus entra en nuestro organismo, mejor no destruirlo. Mejor cuidarlo y mantenerlo vivo el mayor tiempo posible.

También es verdad que –como chute que es, al fin y al cabo– termina creando cierto grado de adicción y, a veces, me he descubierto anhelando la aparición de un personaje así. La Vida, que casi siempre nos da lo que necesitamos, se encarga de ello.

Así que, como no podía ser de otra forma, agradezco de nuevo estos benditos encuentros que me nutren, me llenan de energía y me regalan plenitud.

viernes, 25 de mayo de 2018

Los que se van





Tristeza, rabia, angustia...cuando alguien se va
Aceptación, gratitud, esperanza... cuando alguien se va

Ambos sentimientos son posible ante quienes se van
¿Por qué elegir por el que nos hace daño?

Elegir, optar, descubrir...cuáles nos hacen bien
Ahí hay una tarea que puede durar toda la vida

Porque en la vida hay misterio